A estas alturas casi nadie piensa que los gobiernos tienen capacidad de "vigilar" a la industria bancaria para evitar riesgos indebidos. Es una industria inherentemente riesgosa y la estabilidad del sistema es un bien público. En general, la calidad del producto de la industria no es un bien público: por ejemplo, si un fabricante de pan o autos baja su calidad eso no afecta la percepción de calidad que tienen los consumidores sobre el pan o los autos de otros fabricantes. Pero en la banca si: el deterioro en la capacidad de pago de un proveedor afecta la calidad de todos los demás, y si es un proveedor grande la afecta mucho.
Por eso es poco creíble que en una crisis financiera el problema se al detrioro de proveedores pequeños o de algún actor marginal (los proverbiales especuladores que aparecen en los discursos de políticos cuando hay un cambio grande en el valor de los activos). Si hay crisis, lo más probable es que algún proveedor grande haya fallado, en especial si se trata de una crisis monetaria.
Por eso las propuestas de limitar el crecimiento de los bancos fueron populares durante el siglo pasado y han renacido a partir del pánico de septiembre de 2008. Becker flotó una idea al respecto que citamos en este espacio:
http://gabriel0317.blogspot.com/2009/03/becker-el-rescate-puede-haber-aumentado.htmlHart y Zingales han publicado un artículo al respecto que se enfoca a elevar el costo de ser un banco grande:
http://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=1481779
La política bancaria de países como México y Canadá se basa en tener bancos grandes, en buena medida por la idea de que así se disminuye el riesgo de pánico. Las propuestas de Becker, Hart y Zingales se enfocan a cómo mantener un sistema bancario más competitivo pero considerando explícitamente el mayor riesgo de pánico que se genera.